Cuando la pareja decide seguir junta y mantener el lazo a pesar de la traición, enfrentan un camino arduo lleno de dolor y culpa. El duelo tras la infidelidad es un proceso de sanación incierto que puede desafiar incluso a las parejas más decididas a superar los hechos traumáticos. 

Esta situación es especialmente complicada cuando hubo repeticiones del engaño o cuando la infidelidad fue por un largo periodo. Este artículo aborda el duelo como un proceso necesario para superar la crisis y reconstruir una relación basada en la confianza. 

Indicadores de que el dolor del engaño está muy presente

Deseo incesante de saber los detalles del engaño:
Una de las señales más evidentes de que no se ha superado el duelo por infidelidad es la necesidad constante de conocer cada detalle del engaño. La persona traicionada puede pedir explicaciones repetidas veces y querer saber cada movimiento de su pareja durante el periodo de la infidelidad. Este deseo incesante de información morbosa refleja la persistencia del sufrimiento y la falta de cierre emocional. La búsqueda de detalles, aunque natural y necesaria al principio, puede convertirse en una trampa que impide la sanación, prolongando el malestar y la desconfianza.

Obsesión con el tema en conversaciones:
Otra indicación clara de que el dolor aún está presente es la obsesión con el tema de la infidelidad en todas las conversaciones con la pareja, a veces también con familiares y amigos. La persona afectada no puede dejar de pensar y de hablar del asunto, y cualquier intento de cambiar de tema por parte de sus allegados se enfrenta con acusaciones de falta de apoyo o comprensión. Este comportamiento puede aislar a la persona, ya que los demás pueden sentirse abrumados o incómodos con la persistencia monotemática, lo que agrava el sentimiento de soledad y desolación.

Actitudes emotivas desproporcionadas:
Las personas que están en el proceso de superación de la infidelidad pueden experimentar actitudes emocionales desproporcionadas que varían desde la ira intensa hasta una tristeza profunda. Estos cambios de humor pueden ser abruptos y difíciles de manejar tanto para la persona afectada como para su entorno. Es común que se experimente una pérdida de deseo por vivir. En algunos casos, puede surgir un sentimiento de suciedad, donde la persona traicionada se siente contaminada en su intimidad, afectando aún más su autoestima y bienestar emocional.

Dificultad para retomar la rutina:
Durante el duelo, es natural que las personas afectadas pierdan interés en actividades cotidianas y responsabilidades. La pareja siente que nada tiene sentido, carece de motivación y no entiende por qué está ocurriendo esta tragedia. Cuando esta actitud se prolonga por un tiempo considerable, se convierte en un problema serio. La incapacidad para retomar la rutina diaria puede afectar las relaciones sociales, el desempeño en el trabajo, estudios y responsabilidades familiares. Esto no solo pone en riesgo la estabilidad económica, sino que también puede afectar la salud física y mental de la persona, creando un ciclo vicioso de estrés y desesperanza.

El duelo: un proceso necesario para superar la infidelidad

El duelo es una respuesta emocional a la pérdida de un vínculo significativo, en este caso, la traición de un compromiso. Al descubrir una infidelidad, la pareja enfrenta no solo la pérdida de la confianza, sino también la ruptura de la percepción de seguridad y estabilidad en la relación. 

El hombre o la mujer, muchas veces idealizado/a, ya no es la persona especial que conociste. Cuando se aprende la noticia es un edificio que se derrumbe en unos segundos: hay aturdimiento estás en un estado de shock. Luego viene un proceso de duelo largo, es necesario para que puedas lidiar con la traición y sanar.

Las etapas del duelo se manifiestan generalmente en cinco fases en el contexto de una infidelidad:

  • Negación:
    En esta etapa, la persona traicionada puede tener dificultades para aceptar que la infidelidad realmente ocurrió. Pueden minimizar el impacto del evento o aferrarse a la esperanza de que hay una explicación razonable para el comportamiento de su pareja. Esta negación actúa como un mecanismo de defensa temporal para amortiguar el shock inicial.
  • Ira:
    A medida que la realidad de la infidelidad se asienta, la negación da paso a la ira. La persona traicionada puede sentir una rabia intensa hacia su pareja, hacia la tercera persona involucrada, e incluso hacia sí misma. Esta ira puede manifestarse en discusiones, acusaciones y un deseo de venganza. Es una etapa dolorosa, pero necesaria para procesar los sentimientos de traición.
  • Profundo dolor:
    La realidad de la pérdida se vuelve abrumadora y la persona puede entrar en una etapa de depresión. Sentimientos de tristeza profunda, desesperanza y pérdida de interés en la vida diaria son comunes. Esta etapa puede ser especialmente difícil y es crucial contar con apoyo emocional y profesional para evitar que se prolongue demasiado. 
  • Acuerdos:
    En esta fase hay negociaciones, la situación cambió y hay que saber como se puede funcionar de nuevo con esta realidad que desestabilizó la relación. Se pueden establecer condiciones para quedarse juntos, hay más razón y menos emoción. Estos acuerdos son una manera para recuperar el control y hacer frente a la incertidumbre. Se están retomando algunas actividades agradables en común, se vuelve a reconectar en la intimidad, con buenos amigos y familiares comprensivos se aparta el fantasma de la infidelidad. 
  • Aceptación:
    Finalmente, la pareja llega a un punto de aceptación, donde se reconoce la infidelidad y comienza a encontrar formas de seguir adelante. La aceptación no significa que el dolor haya desaparecido por completo, pero sí que la persona ha comenzado a hacer las paces con la realidad y está dispuesta a trabajar en la recuperación de la relación. La pareja está lista para pasar la página, aprender de lo vivido y a enfocarse a un nuevo bienestar mutuo.

Conclusión: 

Reconocer que no se ha superado el engaño, ver a las manifestaciones de inadecuación a la realidad son un primer paso para asumir un duelo con todo lo que implica. Se requiere paciencia de ambas partes en la pareja y de un acompañamiento profesional para mitigar las reacciones emocionales excesivas.  

Cuando la pareja quiere entender lo que ocurrió, considerando que la llegada de un interferente no es causante de una coincidencia sino que viene a despertar las conciencias. Puede haber un descuido en la pareja que favorece la llegada del amante, modelos parentales disfuncionales, también implicaciones sistémicas transgeneracionales como lealtades, es importante analizar las raíces con un terapeuta competente. Puedes tener un primer acercamiento conmigo

Entender estas etapas del duelo es fundamental para abordar el proceso de sanación tras una infidelidad. Es un proceso de superación personal y familiar que puede llevar muchos meses, al cabo de la experiencia se va a fortalecer la relación si se asumen con adultez los hechos dolorosos ocurridos.

Dominique Hennechart
Psicólogo 

Acompaño a las parejas para emprender un camino consciente para ser feliz.

Por medio de mi consulta individual y de pareja se restablece el vínculo y se fortalece el amor verdadero.


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