La figura de las suegras adorables o villanas es utilizada de manera graciosa en reuniones y eventos sociales. Si evaluamos con cariño y cuidado, el impacto de las madres en tu vida relacional es definitiva. Pueden ser de un apoyo incondicional o precipitar la pareja en el divorcio, la imagen que tenemos de nuestra madre impacta la forma de ver la vida.

No podemos olvidarnos de ellas

En la realidad cada decisión humana está ligada a factores sociales, personales y ambientales entre los cuales una gran parte se encuentra los ejemplos e influencias familiares. Muchas personas piensan que casarse o establecer una relación sentimental estable es algo que se hace de forma independiente a las familias de origen.

Las interacciones con la madre de nuestra pareja son fundamentales debido a que se trata de una persona que ha formado parte integral de la vida de ese ser que elegimos para amar. Cuando nos casamos, independientemente de que sea formalmente o de hecho, nos unimos a una persona y a toda su familia, lo queramos o no. 

La madre es la base de todo

Una madre es la primera persona que nos recibe en este mundo, ella da la vida. Somos parte de su «carne y sangre» antes de nacer y compartimos vínculos muy fuertes que no se limitan solo a los genes. La forma que nos vamos a desarrollar emocionalmente en este mundo está forjada por el cuidado que nuestra madre nos dio en las primeras semanas. Tenemos memoria subconsciente aunque no nos recordemos en la actualidad.

No existen madres perfectas, todas tienen sufrimientos y vacíos emocionales, aman como puedan. Los hijos a veces se sienten superiores por tener estudios y algunas destrezas específicas. No obstante, la arrogancia y el juicio perjudican más los hijos que a los progenitores, se apartan de la fuente de vida. Los mayores ya cumplieron su misión de la mejor forma posible con las herramientas que recibieron en herencias de sus propios padres.

Un ser se vuelve adulto y responsable cuando es capaz de decir, desde su corazón: “gracias mamá”. Más allá de que ella esté viva o muerta, el agradecimiento es un reconocimiento hacia la persona que le ha permitido recibir el gran regalo de la vida. Este sentimiento de honra da una gran fuerza a cada ser que puede tomar a su madre tal como es, tal como fue

¿Puedes decir sin vergüenza y con toda sinceridad : «te honro mamá» ?

Todas son madres imperfectas

Es diferente querer a una persona que ha tenido una influencia positiva de su madre en sus decisiones, que amar a una persona cuya figura materna no ha estado presente o que fue maltratadora. En todos los casos, existe una huella genética y psicológica inexorable con o sin su presencia en el presente o el pasado, y no se puede olvidar ni apartar. 

Es cierto que la ausencia física o la falta de atención y de amor de figuras parentales tienen varias implicaciones. En el caso de niños abandonados o adoptados hay una búsqueda o una negación visceral del origen. La construcción de la propia identidad de cada uno se hace con la identificación a las raíces para descubrir un sentido a la existencia. La filiación hacia la madre y el padre es un sentimiento de pertenencia que da paz y es necesario para edificar un ser adulto responsable.

Cuando la pérdida de los progenitores se da en niños y adolescentes, en el mejor de los casos, se genera un desarrollo acelerado que les da madurez.  Un padre o una madre sustitutos pueden cumplir perfectamente el rol mientras dan el reconocimiento que se debe a los padres biológicos. El orden está respetado y el amor está presente para todos.

En sus terapias sistémicas, Bert Hellinger enseña que una mujer o un hombre que no han podido aceptar plena e incondicionalmente a su madre, biológica o adoptiva, tendrá dificultades relacionales con su pareja y  dificultad para lograr el éxito en su vida.  Dice también:

“La vida es la madre y la madre es la vida”. Conectar con la madre es conectar con la esencia misma de la vida y fluir con ella.  

Aceptar tales como son

Cada ser humano tiene un pasado moldeado por sus experiencias personales y sociales unidas a un componente biológico y un legado psicológico generacional que les permite desarrollar una personalidad específica. Tu familia como tú son únicos y la pareja que buscas es el resultante de una complementariedad necesaria para tu aprendizaje.  

La relación que tienes con tu madre como la madre de tu pareja pueden ser la más grandes aliadas o al contrario, causarnos un gran desafío y una fractura relacional. Sea cual sea el caso, nuestras formas de interactuar con ellas nos dan indicios de nuestra madurez psicológica. Se requiere entender que nuestra pareja es el fruto de la vida que le ha dado sus padres, y que debemos a nuestra madre un precioso regalo que no se puede compensar: «ser vivo».

Conclusión

En la terapia se puede sanar y entender esta necesidad de aceptar esta madre de forma incondicional como la tuya. Si rechazamos a la suegra y a nuestros padres, también estaremos rechazando lo que somos y estaremos excluyendo una parte esencial del otro. Es importante que veamos los valores y defectos de las personas en la familia de nuestra pareja, todos somos libres de tomar lo bueno y dejar lo no tan bueno. 

Comprender a nuestra suegra es también entender a nuestra pareja y ver que lo que genera rechazo en nosotros es algo que necesitamos aprender y superar. Este paso a la madurez y a la complejidad de las relaciones nos eleva hacia el camino de la felicidad consciente con amor a la pareja y a sus padres.

Dominique Hennechart
Psicólogo 

Acompaño a las parejas para emprender un camino consciente para ser feliz.

Por medio de mi consulta individual y de pareja se restablece el vínculo y se fortalece el amor verdadero.


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