La incertidumbre nos desubica. En pocos días la rutina diaria se ve afectada por circunstancias externas que nos impactan de forma negativa. Los medios informativos invaden todos los canales para viralizar, no solo, el conteo de enfermos y muertos, sino también el miedo. Se crean emociones y sentimientos que muestran un panorama aterrador y eso nos afecta.

Te sientes perdido. En unas semanas el mundo dio un vuelco completo. Todos estamos a la expectativa de lo que sucede. La ansiedad tomó posesión de nuestras mentes y solo se piensa en el peligro inminente por un virus contagioso que circula y se multiplica.

Todo pasa como si nadie tuviera el control sobre los eventos, cada uno reacciona de la forma que puede y los gobiernos toman medidas sin tener la seguridad de su eficacia. Hoy, vivimos en la incertidumbre, y el ser humano no sabe lidiar con esta situación.  Nuestra personalidad está diseñada para buscar el placer, la seguridad y la comodidad. Estamos fuera de base y eso tiene sus consecuencias.

Muy seguramente te incomoda la confusión interna que vives. Las emociones negativas te invaden. Tu cuerpo genera cortisol y adrenalina y te prepara para reaccionar y para que te adaptes al peligro inminente. Sin embargo, tus defensas naturales se bajan cuando se prolonga el estrés y cuando la ansiedad está presente demasiado tiempo. Con la pérdida de confianza en tí y en la sociedad, tu sistema inmune se deprime y en consecuencia incrementas el riesgo de que el coronavirus tomé poder sobre tí.

No esperes a que tu cuerpo y tu mente empiecen a dar señales de deterioro. Así como te lavas las manos, toma medidas ahora con tu salud integral. La cuarentena es una situación para la que no fuimos educados, ni formados. Enseguida te doy tres claves sencillas y poderosas.

Son tres acciones necesarias (antes, durante y después), para que puedas pasar de la mejor manera esta etapa de cambio individual y colectivo. Cuando hay acontecimientos externos dolorosos como son las pérdidas y los cambios repentinos, los puedes vivir como una fatalidad o como una oportunidad de crecimiento. Es tu decisión interna.

1.       TENER PRECAUCIÓN.

Se trata de no minimizar los riesgos de contagio ni tampoco de ser obsesivo. Es un hecho que el contagio del virus se transmite con más facilidad que una gripe común y que los riesgos para la salud existen. El hecho de quedarse en casa es una medida preventiva para frenar la expansión rápida del virus y para preparar los centros hospitalarios, pero no elimina el virus.

El frecuente lavado de manos evita que el SARS-CoV-2 pueda entrar por la nariz o los ojos y se instale en tu cuerpo. Si debes salir, es útil que tengas un tapabocas. Esta máscara, ya sea de tela casera o el modelo sofisticado N-95, que filtra el 95 por ciento de las partículas, reduce el riesgo de aspirar el elemento contaminante y no permite dispersar tus expectoraciones si estuvieras infectado. Así sepas o no, que lo tienes, cuando regresas a la casa es prudente desinfectar zapatos y bolsas. Si estuviste en contacto cercano con personas, es mejor que laves la ropa y te duches para reducir el riesgo de contagio.

Estas medidas son actos sencillos que te permiten disminuir la probabilidad de contraer el virus. Es necesario que tengas conocimientos y criterios racionales de lo que ocurre sin saturarse de información. Es muy probable que más del 60 por ciento de la población contraigan el virus, si no muta y se debilita con el tiempo. Se observa que el 15 por ciento de la población presenta síntomas como un resfrío (fiebre, toz, etc.) y algunos deben ser hospitalizados por problemas pulmonares. El resto no presentan síntomas. La mortandad es del 1 por ciento de los afectados (depende de los países y de cómo se calcula las estadísticas) y está ubicada en personas mayores que en la mayoría de los casos tenían enfermedades preexistentes.

2.       VIVIR EL PRESENTE

Solo tenemos poder en el presente. La ansiedad tiene como característica intensificar el miedo y nos absorbe en un escenario catastrófico sobre lo que podría pasar. Tememos por nuestras vidas y la de los seres que nos rodean. Esta ansiedad es humana, sana y normal, pero nuestro sistema emocional tiende a amplificar los riesgos bajo la presión de la imaginación y del discurso mental interno repetitivo.  El instinto de sobrevivencia es saludable y hace que la raza humana, la más desprotegida del reino animal, sea la que domine el planeta, gracias a su mente.

Cuando el miedo te paraliza en lo que quieres emprender y la ansiedad te impide dormir, estás perdiendo la batalla de la sobrevivencia. Tenemos una razón y una mente analítica, pero no nos guía cuando hay miedo. Nuestro cerebro límbico sede a nuestras emociones y es el que manda cuando hay peligro.

¿Qué puedes hacer ahora? Estar consciente de tu estado de ansiedad, es un paso. Luego debes saber que tu preocupación no te sirve y que genera malestar en tu entorno familiar. Si puedes hacer algo, hazlo ya. Algo pequeño y útil, luego otra actividad y así de forma sucesiva para minimizar los vacíos. Lo importante es crear rutinas, tener una agenda con actividades para que tu tiempo no se llene de preocupación sino más bien de ocupaciones productivas.

Puedes trabajar a distancia, formarte en nuevas habilidades por medio de cursos online, disfrutar de tu familia, interiorizar y hacer el resumen de tu vida para encontrar un sentido a tu existencia. Leer, escribir, desarrollar tus talentos artísticos, descansar y proyectarte hacia tu nuevo futuro. Cuida tu cuerpo, es el momento para cocinar alimentos saludables y hacer ejercicios para que puedas tener un sistema inmune con un alto poder de defensa.

Es importante que puedas diferenciar la preocupación de la ocupación.  La ocupación te hace enfocarte en el ahora y sentirte útil para tí y para los demás. La preocupación es un pensamiento rumiativo que no desemboca en la acción sino más bien en una intoxicación emocional y en un aumento de la ansiedad. ¿Qué escoges?

3.       SER PROACTIVO

Muchas personas se aburren en estos tiempos de confinamiento y otros están desbordados. Es cierto que la mayoría de la población debe permanecer encerrada, sin poder seguir con sus hábitos y actividades productivas. En mi caso, tengo más actividades de lo normal. Debería tener más tiempo –al no tener que desplazarme— por una baja significativa de las actividades laborales y sociales, pero ocurre todo lo contrario. ¿A ti te pasa también? Hay otros y nuevos problemas que surgen: imprevistos, tareas domésticas nuevas, adaptación al cambio y cansancio.

“La cuarentena se acabará y todo volverá a lo normal”, piensan muchas personas. Considero que las cosas van a cambiar de forma más profunda y duradera, habrá una reorganización individual y grupal. Se va a extender a meses y años. Las pandemias, crisis o guerras que han sido económicas muestran tiempos que no son tan cortos como quisiéramos. En este momento es importante pensar en tu futuro. Ser proactivo es actuar de acuerdo con lo que planeas hacer e iniciar actos alineados con tu visión.

Es tiempo de ocuparte en imaginar tu mejor futuro, pensar que este será diferente de tu pasado y considerar un entorno de austeridad económica. Este ejercicio de imaginación positiva es una oportunidad para plantear cambios que nunca te habías atrevido a hacer. De los primeros pasos que manifiestes ahora dependen tus éxitos a futuro. No utilices tu tiempo diciendo que “no pasa nada, todo se va a arreglar”, sino  diciendo “lo que pasa ahora es una oportunidad nueva para construir un futuro diferente”. Trabaja en tu proyecto de vida, y da el primer paso.

Tantas veces nos hemos quejado por no tener tiempo para los nuestros y para nosotros mismos. Puedes aprovechar estos momentos de cambio. Espero que sea el inicio de una nueva era de solidaridad y de respeto a la naturaleza. Cuídate y enfócate en vivir el presente, deja el noticiero de lado, acércate a los tuyos y diseña tu futuro.

Dominique Hennechart
Psicólogo 

Foto de Dominique

Ayudo a las parejas a emprender un camino consciente para ser feliz. Por medio de enseñanzas prácticas en las redes sociales y con consultas personalizadas restablezco y fortalezco el bello vínculo de pareja.


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