Sueñas con tener una relación armónica con tu pareja. Si piensas en eso es que seguramente la perdiste o quisieras mantener lo que viviste al principio de tu relación. ¿Qué es una relación sana? La verdad es que todos somos ignorantes sobre cómo se construye un vínculo placentero y fuerte a través del tiempo. Somos analfabetos en temas relacionales. Nadie nos enseñó. Mi propósito es orientarte en este laberinto de las relaciones interpersonales. Aquí encontrarás cinco elementos vitales.

No existen relaciones perfectas, tampoco unos perfiles estereotipados para seguir. Las pautas de tu buena relación las defines tú mismo. No hace falta que te inspires en algunas biografías de enamorados famosos, en parejas de amigos o en tus padres. Lo que nos presenta los medios de comunicación masivos nos aleja de la realidad, nos quieren vender una idea de la relación para servir a intereses económicos o ideológicos. El contenido de las telenovelas, de las películas románticas y dramáticas así como las canciones de despecho nos muestran relaciones pasionales que generan más confusión que aprendizajes de lo que es una buena relación de pareja.

Te invito a crear tu propia historia, tu relación de éxito. Las relaciones de parejas son conexiones poderosas que unen dos seres humanos, en la mayoría de sexo opuesto. Durante miles de años fueron relaciones basadas en la sobrevivencia, en las conveniencias de intereses recíprocos. Hoy se dan tantas separaciones porque no queremos vivir por utilitarismo sino por felicidad. Ningún contrato ni ningún adivino te pueden garantizar el éxito de tu empresa familiar. Esta relación está sometida a muchos impactos y cambios. Esta relación es todo un desafío, te permite crecer como persona a través del otro. Los dos primeros elementos para ubicarte son:

La determinación y la flexibilidad

Dos factores importantes que debes considerar en tu relación,  son: tu grado de adaptabilidad y saber lo que deseas. Cuando vas a un centro comercial y paseas sin tener un objetivo preciso, es probable que te enamores de un vestido bonito, si eres una mujer. Si eres un hombre podrías dejarte seducir por algún dispositivo electrónico de última generación. Podrías comprar algo que no habías planeado con anticipación y es posible que no te sientas totalmente a gusto con lo adquirido. Fue amor a primera vista. Con el tiempo no le prestas más atención y hasta lo podrías devolver al almacén. En las relaciones puede pasar igual, si no prestas atención a lo que quieres desde un principio, podrías estar muy decepcionado y perder interés.

Cuando no sabes exactamente lo que quieres, puedes caer en algo espectacular o puede ser un desastre. Cuando se habla de exigencias en la pareja, se trata de saber qué buscas y qué estás dispuesto a dar. Si es normal establecer una lista para hacer compras, o  plasmar en los negocios un business plan, ¿por qué no harías lo mismo por una relación que va a implicar toda una vida? En tema de pareja nos abandonamos todos a la divina providencia esperando tener buena suerte. Si sabes lo que necesitas tendrás más probabilidades de encontrar lo que buscas. Así opera la ley de la atracción.

Si no sabes a dónde ir es muy probable que llegues a ninguna parte y serás movido por los demás. Con el conocimiento mínimo de ti mismo, tus cualidades y defectos, tus límites y tus expectativas, seguro podrás establecer una imagen de la pareja que tendrá semejanzas con lo que eres. Las semejanzas son criterios más seguros para una relación duradera que las diferencias. Pero muchas veces estamos atraídos por los opuestos y el contrario de lo que somos.

Nathalie era una colega de trabajo en Bélgica. Era bien tranquila, le gustaba su casa y sus hábitos cómodos. Conoció a Marco, un joven con ímpetu que le encantaban los deportes de alto riesgo. Era buceador de cuevas y exploraba nuevos canales sumergidos. Con sus tanques de oxígeno, este espeleólogo experimentado, llevó a Nathalie con un grupo a descubrir una caverna honda. Hubo mucha lluvia afuera, se llenaron todos los ductos y no pudieron salir a tiempo. Se quedaron atrapados más de una semana en la oscuridad, sin comida, hasta que los socorristas pudieron rescatarlos. Este matrimonio de extremos entre el conformismo y la aventura no resistió esta prueba. Había atracción por diferencia, pero la semejanza era insuficiente para mantener la cohesión.

La determinación es la visión de lo que quieres para ti y en conjunto. Esta determinación no es solo al iniciar una relación, es también en el transcurso de la vida. Los dos miembros de la pareja pueden evolucionar de forma divergente y es necesario volver a comunicar al otro los objetivos individuales. ¿Será que tu pareja sigue de acuerdo con tus expectativas?  ¿Cuáles son tus exigencias mínimas para mantener una buena y sana relación?

Las parejas con una relación próspera en múltiples niveles tienen diferencias que permiten un enriquecimiento mutuo, y tienen también elementos comunes para un compartir pacifico a diario. Los valores semejantes son factores definitivos para una relación estable. La exigencia entendida como, saber lo que quieres, es sano. Muchas parejas fracasan por el exceso de exigencias y demandas, es decir, por la intransigencia. Es importante aprender a suavizar los ángulos y dialogar para encontrar acuerdos donde los dos salgan ganadores.

Aquí viene tu capacidad de adaptabilidad en la relación de pareja. El lindo caballero deja tirados sus calcetines y la dulce princesa vocifera e insulta. La imagen idílica se derrumba y el amor tambalea con la convivencia. Si logras encontrar acuerdos sobre estos asuntos pragmáticos, cada uno va a flexibilizarse y a mejorar, habrá más orden y mejores palabras cambiando hábitos. ¿Conoces tus limites, tu nivel de exigencia y de tolerancia? ¿Estás dispuesto a conciliar y ya sabes lo que no es negociable? Es el momento para desarrollar habilidades para la comunicación asertiva, la resolución de conflictos y la negociación.

Los tres cimientos de una relación de pareja positiva: amistad, compromiso y pasión.

En una relación de pareja sana, el ingrediente de la amistad es uno de los elementos de base que unifica las mentes y los corazones. La comunicación transparente hace parte del compañerismo. Los dos pueden definir unos proyectos constructivos en común con esta amistad, con valores compartidos y con una comunicación abierta. El cariño se manifiesta con el deseo de ayudar al otro, se muestra afección en los detalles intercambiados. Hay respeto por el otro y por sus diferencias. Fuera de las relaciones sentimentales, así se cultivan las sanas amistades que no piden nada a cambio.

El segundo pilar que permite el cimiento de una relación estable es el compromiso. Se ve con la responsabilidad asumida de cada uno y con el desarrollo de planes en común. Una pareja que tiene un proyecto de vida y lucha para obtener lo que quiere se fortalece a través del tiempo. Se piensa en la crianza de los hijos, en la adquisición de bienes materiales para la seguridad de la familia, en los viajes y en todas las labores productivas para prosperar económicamente. El cimiento del compromiso es entonces un elemento fundamental del tríptico de las relaciones sanas de pareja.

El último ingrediente es la pasión. También lo puedes ubicar como el primero, no hay jerarquía sino simultaneidad en estos tres aspectos. Una relación de pareja que no tiene un disfrute sensual es una pareja de amigos. Que sea desde los inicios donde la bioquímica manipula a la pareja de amantes, hasta una sexualidad madura. La pasión es otro de los cimientos necesarios. La intimidad hace parte del balance positivo que existe en la hoja de ruta de una pareja consciente y feliz.

El amor como tal tiene estos tres componentes: emoción y sexo, amistad y cariño, compromiso y proyecto. Para que funcione una buena relación es necesario que conozcas tus límites, lo que estás dispuesto a dar y lo que pides. Saber lo que es importante para ti y tus exigencias mínimas, son la determinación. Hasta dónde vas a permitir concesiones con el otro y seguir siendo tú mismo. Lo cierto es que no todo será como lo has soñado, ya que en tu lista de deseos habrá vacíos. Con tu flexibilidad podrás ajustar tus demandas sabiendo que el otro es distinto. No han compartido la misma experiencia de vida y tienen necesidades diferentes.

La pareja es un sistema en evolución gracias a las fricciones de las diferencias y se reconcilia sobre base de valores comunes. La pareja saludable mantiene un equilibrio entre el dar y el recibir. Espero que con estas cinco perspectivas de la relación de una pareja positiva tendrás un presente y un futuro amoroso.

Dominique Hennechart
Psicólogo 

Foto de Dominique

Ayudo a las parejas a emprender un camino consciente para ser feliz. Por medio de enseñanzas prácticas en las redes sociales y con consultas personalizadas restablezco y fortalezco el bello vínculo de pareja.


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