Desde hace rato ya se fueron las mariposas en el estómago y hoy solo se quedan unos gusanos feos que se mueven gritando su rabia o su tristeza. Un día el amor se va, no se sabe cómo y porqué vino tampoco se sabe porque se vuelan las mariposas que alegraban tanto todos estos pequeños momentos deliciosos con la persona amada. 

¿Cuáles son las formas de saber si estamos en crisis o si ya pasamos el punto sin retorno? Será que es el momento para contemplar la dolorosa decisión de la separación…  

Desafortunadamente no hay respuesta definitiva, los únicos que pueden decidir son los que viven la situación. En muchos casos cuando se altera la emotividad se requiere una ayuda externa de un familiar, un amigo o un psicoterapeuta.   

Cada uno tiene sus límites y estos límites varían según los individuos en función de sus experiencias previas, creencias y conocimientos. Si ya viviste situaciones extremas como el hambre, el peligro, tiempo largo de estrés, es posible que para ti el punto de quiebra está todavía lejos. Puedes aguantar más estos tiempos oscuros donde la relación está tambaleando. Puede ser que tu pareja no conoce la adversidad, siempre estuvo protegida emocionalmente, económicamente, no ha vivido grandes pruebas y no aguanta la frustración.  

Como ves, cada uno tiene sus límites y los índices altos de separación en parejas jóvenes muestran que no tienen las habilidades y el conocimiento para superar las frustraciones cuando su experiencia de vida fue de sobreprotección.  

Tienes índices que muestran que la relación se está deteriorando, viene entonces tiempos para prestar atención y no esperar más, a que las circunstancias nos halen hacia abajo. Dilo a tu pareja: “¿Será que no podemos vivir más juntos o solo es un regalo que la vida nos da para poder superarnos, cada uno y los dos?”  

Miramos algunos síntomas críticos del distanciamiento: 

No importa nada. Él Llega tarde, ella no se arregla, cada uno hace lo que se le da la gana sin que le importe al otro. Esta situación es el de la indiferencia que es un toxico agudo y marca un camino divergente. 

No soy responsable. Ya no asumes tus deberes, tienes una justificación para todo y culpas a tu pareja de tampoco hacer lo que le corresponde. Están lanzando cada uno la pelota para no asumir la responsabilidad y culpar al otro con argumentos. Antes se hablaba de los problemas ahora solo se discute con agresividad. 

Escapismo. Hay muchas formas de no ver lo que está pasando y de buscar algo mejor fuera del hogar. Sales mucho con los amigos y las amigas, te generan más placer que estar con la pareja. Te dedicas a un deporte, a una obra social absorbente o a un trabajo que te pide cada vez más, en todos los casos te sientes más a gusto lejos. 

Falta de compartir. Las formas para no estar presente y no afrontar la situación son hoy muy fáciles. Puedes compartir el mismo espacio y no estar en el mismo espacio, cada uno se encierra en los chats del celular, mira televisión, juega con juegos electrónicos o ve videos en su tablet.  Cada uno se aísla apartándose del otro con todo tipo de pretexto para no compartir actividades en común.  

Comunicación y sexualidad. La comunicación se resume a temas meramente funcionales y nadie quiere tocar los problemas de fondo para mejorar la relación. Cada uno se encierra en el silencio o comunicándose a través de un chat para evitar decirlo cara a cara. Si las relaciones íntimas se volvieron muy escasas, o si las relaciones no implican dulzura, es el momento de hacer una pausa y reflexionar.  

Tus pensamientos. Cuando haces una lista mental de todos los defectos del otro, de todo lo que perdiste, como tiempo y dinero, estás llevado por pensamientos negativos y destructivos. Sientes estrés y ansiedad con el otro y no deseas estar allí. Empiezas también a mirar a otras personas, tu imaginación te lleva a unos encuentros placenteros.  

Cuando sumas los puntos anteriores y no sientes la motivación para superar esta etapa, es el momento de buscar ayuda. Pensar que las cosas se van a reparar solas, es una forma infantil de creer que por milagro todo va a cambiar. Solo cambiará esta situación si decides ponerle el hombro y mover algo dentro de ti y expresar tu malestar a tu pareja; así se busca una oportunidad para superar este momento. Si definitivamente no ven solución a largo plazo para vivir feliz, entonces es que está sonando el fin de la relación y se requiere empezar el proceso de separación.  

Piensas que el amor se ha ido, sin embargo, sientes todavía cariño por el otro. La relación actual no es un infierno solo una tensión alta, es tiempo de hablar y de crear un espacio de encuentro. El solo decir, “necesitamos hablar, te invito a comer en un buen restaurante” puede desbloquear una situación estancada. Antes de pensar por qué el otro no cambia, pregúntate “¿qué puedo hacer yo, para mejorar lo que soy?” 

Dominique Hennechart
Psicólogo 

Foto de Dominique

Ayudo a las parejas a emprender un camino consciente para ser feliz. Por medio de enseñanzas prácticas en las redes sociales y con consultas personalizadas restablezco y fortalezco el bello vínculo de pareja.


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