Vives tiempos extraños. Algo ha cambiado tanto afuera, en el mundo, como adentro de ti, no sabes exactamente qué es. Te adaptaste lo que más pudiste, sin embargo, perdiste tus referencias habituales y te sientes inseguro. La desorientación es ahora la norma. Es probable que sufras de un estrés postraumático sin saberlo. Lo importante es que no se instale este desorden y que puedas identificarlo y superarlo con algunas claves que te voy a dar.

En nuestra empresa familiar descubrimos, sorprendidos, que nuestros empleados se resisten a iniciar labores. Los pacientes aplazan sus citas y temen desplazarse, no quieren encontrarse con profesionales de la salud. Si bien hay un virus que provoca la muerte de las personas, –la mayoría ya debilitadas por otras enfermedades– parece que el virus del miedo es muy potente y paraliza a muchos de nosotros. Hay una pérdida de confianza en nosotros mismos, en nuestro cuerpo con su sistema inmune y en nuestro sentido común que está algo afectado. Miramos mucho a la muerte. Nos olvidamos de mirar con fe a esta fuerza misteriosa y poderosa que es la vida.

¿Qué es el síntoma de estrés postraumático? Seguramente ya viviste una situación traumática tal como la muerte repentina de un ser querido, un terrible accidente de tránsito, ser víctima o espectador de actos violentos, etc.  Este síntoma se manifiesta después de un acontecimiento emocional fuertísimo que te desestabiliza por completo. Hay terror con una alteración física y psicológica. Lo cierto es que la vida cotidiana se ve afectada por el shock y se puede tardar un largo tiempo para la recuperación

Los comportamientos comunes de este trastorno son la irritabilidad, la agresividad, la depresión, ansiedad intensa, el aislamiento, la desconfianza, los pensamientos obsesivos y el miedo. En estos tiempos de pandemia, todos experimentamos emociones de temor, lo que influye sobre nuestro carácter, nuestro sueño y nuestras actividades productivas.

Seguramente quieres volver a lo normal, empezar tu labor y abrazar a otros. Pero no es así, sufres de estrés y de indecisión. Sientes miedo de iniciar relaciones, piensas tres veces si es prudente salir, aplazas actividades que implican relaciones, piensas mucho en la muerte y en la enfermedad, imaginas que cualquier cosa podría ser contaminada. No es que te cuides, es que ya entraste en un estrés postraumático.

No quiero que descuides la prevención necesaria, tampoco que te sientas culpable por algo que nos ha tocado a todos de forma igual, tal tsunami devastador. Pero no quiero que se instale en tu mente un traumatismo, el cual podría hacer estragos a largo plazo. Diferenciemos trauma y traumatismo. El trauma es un evento inscrito en el tiempo donde se activa tu instinto de sobrevivencia. Es algo que pasa afuera y reaccionas. Cada quien asimila el acontecimiento de forma distinta, y dependiendo de tu experiencia previa y de tus recursos, empiezas un proceso de integración y de superación. En algunos casos, el evento traumático se queda atrapado en ti mismo, no se puede evacuar.  

Si no puedes superar el trauma, el traumatismo se instala. Se interioriza el peligro y el miedo se vuelve recurrente. Mantienes un estado de alerta a pesar de que los hechos atemorizantes desaparecieron. De este traumatismo hay que cuidarse, para que tu cerebro primitivo, el que te cuida de los peligros, no se apodere de tu razón y te condicione como un animal cazado.

Existen una cuarentena física y una cuarentena psicológica. Te invito a que te liberes de tu confinamiento interno, a que te sientas nuevamente confiado en tu propia fuerza y en la vida. Cuando un pájaro fue criado en cautiverio, su universo es el encierro. No puede sobrevivir en el espacio abierto, quiere volver a su jaula metálica segura. Para el bien de todos, aceptamos un confinamiento y a la vez un condicionamiento. Pero debes salir de esta condición limitante para volver a ser libre, que es tu verdadera naturaleza. Esto es un proceso y el primer paso es tomar consciencia.

¿Cómo ocurrió el trauma? Cuando te dicen que hay una pandemia mundial pero que la gran mayoría no será afectada, que te quedes tranquilo pero debes quedarte en casa dos meses, que la mascarilla no sirve pero te obligan a usarla todo el tiempo, cuando te dicen que el virus se transmite solo a un metro de distancia con las partículas húmedas de la tos y luego te cuentan que el virus se mantiene por días en algunas superficies, que hay un remedio que funciona tan pronto se identifica el virus pero que prohibieron su venta, que hay estudios científicos avalados por la más alta autoridad sanitaria mundial y una semana después los autores se retractan porque el estudio fue falsificado. ¿Dime cómo un ser humano no va entrar en un proceso esquizofrénico?… Estas desestabilizado por completo. ¿Eres consciente de eso?

Cuando ya no sabes por donde ir, cuando ya perdiste tus criterios por el exceso de información y por datos contradictorios estás listo para algunos comportamientos inadecuados. Podrías entrar en una etapa de pasividad y estar algo deprimido, esperas la salvación y que te digan lo que debes hacer. Estarías dispuesto a obedecer de forma ciega cualquier orden. De otra parte, podrías reaccionar contra la incoherencia en la cual estás sumergido, con unas necesidades para sobrevivir y te rebelarías buscando un culpable, te volverías agresivo y descontrolado. Todo eso está pasando a nivel global. Ser guiado por emociones confusas resultantes de un trauma tiene un impacto para tu salud y para tu entorno.

Te incentivo a emprender un camino de recuperación de tu mundo físico, emocional y mental tomando distancia con el condicionamiento para un buen desconfinamiento interno y externo. ¿Cómo puedes tomar consciencia y volver a tu equilibrio interno para superar el traumatismo? Nuestro cerebro nos puede servir o bloquear. Usamos algo de nuestra razón para encontrar paz interna. Aquí un ejemplo de actualidad.

Un periodista te dice:
“El Covid-19 mató a 50 inocentes. El virus mortal tiene actualmente en su activo 1.300 personas en Colombia y en el mundo 400.000 personas. Aún no tenemos vacuna.”

Otro periodista te dice:
“Hoy hubo 50 personas que fallecieron con el coronavirus, tenemos un acumulado de 1300. Queremos informarte que en Colombia fallecen diariamente 750 personas, la mayoría terminan su ciclo natural de vida. Es interesante saber que en 2019 hubo 32 homicidios diarios, 7 suicidios y 57 accidentes mortales de tránsito. Estos 100 muertos diarios, el doble del Covid-19, podrían evitarse si cada uno pudiera tener paz interna, relaciones empáticas y prudencia. Cuídense con las distancias sociales, lávense las manos y cultiven sus actitudes positivas, un abrazo”.

En el primer ejemplo, la información te genera un trauma y desencadena una explosión de cortisol en la sangre, tienes estrés por el riesgo de contaminación y de muerte. En el segundo ejemplo te sientes orientado con valores relativizados y comparativos, te dan unas recomendaciones para mantenerte sereno. Hay alarma, acción, pero no trauma.

Si quieres salir del estrés postraumático, te doy algunas recomendaciones. 

El primer punto es ubicarte. Como lo hemos visto en el ejemplo anterior, de los dos periodistas, lo importante es buscar la verdad. Claro es tu verdad, esta existe en función de lo que crees y de cómo quieres ver los acontecimientos. Posiciónate con tu pasado, mira el futuro y concéntrate en el presente. Cuando sabes dónde estás parado en relación con un contexto, puedes definir un objetivo. ¿Qué quieres realmente? Mantenerte en la incertidumbre del trauma que podría volver o vivir con confianza…

El segundo punto es vibrar con tu cuerpo. La vía racional para la sanación es solo un apoyo puntual. Nuestra biología es mucho más potente que nuestro neocórtex. Tenemos muchos comportamientos irracionales y la única forma de volver al equilibrio es reconectarse con la fisiología. Nuestro cuerpo es el pilar de nuestro ser, es materia en movimiento. Vibrar con tu cuerpo es encontrar nuevamente el ritmo de tu respiración. Eres vida a través de la inspiración y de la expiración. Se ha mostrado en numerosos estudios que la práctica consciente de la respiración induce un estado de relajación y por consecuencia disminuye la ansiedad. El corazón y el sistema nervioso se regulan. Por ejemplo, el yoga es una disciplina que incluye la respiración, un ritmo de movimiento que flexibiliza al cuerpo. Con una conexión amorosa con tu cuerpo alejas el traumatismo.

El tercer punto es estar presente en actividades productivas y satisfactorias. Tener una meta que te compromete activa tu mente. Tus emociones y tu cuerpo siguen el impulso positivo y te alejas del miedo. La responsabilidad es una cura, te implicas en algo más grande y te sientes útil. Las relaciones humanas enriquecedoras son elementos fundamentales para superar las autolimitaciones. Aléjate de las personas tóxicas y de los medios de comunicación masivos que esparcen el virus del miedo. Enfócate en ser mejor persona y en servir a los demás.

Si no puedes con lo anterior, pide ayuda. No dejes que el trauma se vuelva traumatismo. Quieres volver a la normalidad o estás dispuesto a empezar con la nueva “anormalidad”. Es el momento de salir de la cuarentena psicológica y del estrés postraumático. Sea cual sea la vía por la que vayas hacia tu salud integral, acuérdate de que los psicoterapeutas están atentos para brindarte unas respuestas orientadoras para tu bienestar.

Dominique Hennechart
Psicólogo 

Foto de Dominique

Ayudo a las parejas a emprender un camino consciente para ser feliz. Por medio de enseñanzas prácticas en las redes sociales y con consultas personalizadas restablezco y fortalezco el bello vínculo de pareja.


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